10 paisajes de postal en Nueva Zelanda

Hay un país en el mundo donde existen paisajes que parecen sacados de un mundo de fantasía. Ese país es Nueva Zelanda, con los paisajes más bellos y vírgenes del planeta y con una colección de lugares que son difíciles de clasificar. En Nueva Zelanda encontrarás paisajes tal como los que os detallamos a continuación: un río con bellas piscinas turquesa, una playa con enormes rocas esféricas esparcidas por su arena, un paisaje con rocas que parecen elefantes, una piscina que burbujea como si fuera de champagne, una playa escondida por un arco que parece la entrada a “otro mundo”, un paisaje volcánico que parece el reino de Mordor, glaciares, paisajes pasados de agua, fiordos con mil cascadas, en este artículo de explicaremos todo lo que ver en Nueva Zelandapara enamorarte del país…

1. Una playa con rocas esféricas, Koekohe 

En Nueva Zelanda, hay una playa salpicada con rocas esféricas. Se conocen como los cantos rodados de Moeraki, en la playa de Koekohe. Parecen misteriosos huevos gigantes, pero que no son más que el resultado de una erosión paciente a lo largo de millones de años, por parte de las olas y la arena sobre rocas con alto componente de calcita. Una parada obligatoria si vas a viajar a Nueva Zelanda.

2. Un río de piscinas turquesas (Blue Pool Track) en Nueva Zelanda

Las piscinas azules (Blue Pool Track) es un rincón interesante para conocer en un circuito por Nueva Zelanda, y concretamente la zona Oeste. En medio de un bosque nativo de hayas, el río Makarora sorprende por sus aguas transparentes atravesando un lecho rocoso que, tras miles de años de erosión, da lugar a una serie de piscinas y pozas en color turquesa. El paseo a través de un sendero a pie que acompaña al río, se puede realizar a lo largo de un trayecto de 20 minutos hasta llegar a un puente que cruza el río Makarora y allí descubrir más paisajes únicos de Nueva Zelanda.

3. La tierra de Mordor (o Parque Nacional Tongariro)

Gracias a la tecnología, el Parque Nacional de Tongariro se convirtió en la Tierra de Mordor, más exactamente, la Puerta de Mordor en la conocida película del Señor de los Anillos. Dicho parque es el más antiguo de Nueva Zelanda, y posee en su zona más fotografiada un área de volcanes, entre ellos el Monte Ruapehu, y el Monte Nguauruhoe que forman parte de la película. Está situado en la isla norte, a unos 320 kilómetros al sur de Auckland. Es un lugar increíble con creces, un paisaje sagrado para los Maoríes, sobre todo en el área de los picos mencionados. Es un lugar ideal para hacer senderismo y una parada más que obligatoria si vamos de viaje a Nueva Zelanda.

4. Las rocas que parecen “elefantes” (North Otago)

En el área de North Otago hay unas formaciones rocosas que tienen una apariencia muy peculiar y que han recibido el nombre de Elephant Rocks por su similitud a estos animales.  Echándole un poco de imaginación puedes adivinar en cada roca de piedra caliza que estás ante un gigantesco elefante. Este paisaje está cerca de la ciudad de Duntroom, una pequeña ciudad agrícola en el distrito de Waitaki de la Isla del Sur de Nueva Zelanda, y es otra de las joyas no tan difundidas que indiscutiblemente hay que ver en Nueva Zelanda.

5. Una arco gigante para una playa de película

En «Las crónicas de Narnia, el príncipe Caspian», los niños Pavensie atraviesan un túnel natural por el que vuelven a entrar al mundo de Narnia. La “puerta a Narnia” en la película está representada en un escenario natural de Nueva Zelanda llamado Cathedral Cove, un arco natural situado en una reserva de 840 hectáreas visitada por miles de turistas cada año.  Entre pequeñas bahías y calas, son curiosas las formaciones rocosas y la belleza tan particular del sitio y de la costa.

Muy cerca del arco, un enorme promontorio rocoso conocido como Te Hoho emerge de la arena con su forma caprichosa modelada por el viento y el agua, como si se tratara de la proa de un supuesto barco encallado.

El área es ideal para practicar senderismo, paseos en barco o excursiones en kayak desde Whitiangao Hahei. También, muchos llegan al lugar para practicar snorkel o buceo entre una variada y rica fauna submarina, si os gustan los paisajes de mar y playa, este rincón tiene que formar parte de vuestra ruta por Nueva Zelanda.

6. Un paseo por un glaciar (Franz Josef)

Cascadas de hielo, cuevas y  pasajes estrechos, que por supuesto, requieren un esfuerzo no menor para atravesarlos. El Glaciar Franz Josef se encuentra en el Parque Nacional Westland, cerca de la costa oeste de la Isla Sur con la curiosidad que desciende hasta unos 300 metros sobre el nivel del mar, y muy cerca de él. Se puede caminar sobre él e internarse en un reino de hielo, siempre de la mano de guías especializados. En una viaje por Nueva Zelanda no puede faltar la ruta por el Glaciar.

7. Un mundo de fiordos y mil cascadas (Milford Sound)

Es una de las regiones más lluviosas del mundo. Y al mismo tiempo, uno de los paisajes más bellos del planeta. Milford Sound es un fiordo en el área suroeste de la Isla Sur de Nueva Zelanda, que es extraño encontrar en un día de sol. La particularidad del paisaje escarpado, con abruptos abismos que pueden alcanzar los 1200 metros de altura, hacen que el agua se escurra de un modo torrentoso: centenares de cascadas caen al mar brindando un espectáculo único y estruendoso, que dejará huella en vuestro viaje por Nueva Zelanda.

8. Una piscina que parece Champagne

La zona geotermal de Wai-O-Tapu, es una atracción turística de Waitako, en la Isla Norte de Nueva Zelanda y a sólo 150 kilómetros de Auckland. El área cuenta con numerosas atracciones como cráteres, pozos de lodo, piscinas y manantiales. Champagne Pool es uno de estos lagos naturales de aguas termales con abundantes emanaciones de dióxido de carbono, la cuál es la explicación más precisa para describir el curioso aspecto del agua burbujeante, que también explica el nombre del lago.

9. El paraíso costero en versión Nueva Zelanda (Abel Tasman)

Abel Tasman es el parque con nombre en honor al explorador holandés que en 1642 llegó a la costa noreste de la Isla Sur de Nueva Zelanda, y tras ser atacado por los maoríes pasó a la historia como el descubridor de este espectacular lugar. Es una de las maravillas naturales neozelandesas en estado virgen, donde pareciera que el hombre no ha pisado, o ha tenido mucho cuidado en no dejar sus huellas: playas de arenas claras, agua turquesa, y una densa vegetación, que hacen de este lugar una zona que no podemos dejar pasar si vamos de viaje a Nueva Zelanda.

10. Lagos que hierven

En el Valle volcánico de Waimangu, en Nueva Zelanda, está situado el sistema hidrotermal generado tras la erupción volcánica del Monte Tarawera, en el año 1886. La zona es hoy un verdadero parque temático volcánico, con sorprendentes lagos termales como el Frying Pan lake, el mayor lago de agua caliente del mundo, entre otros, con temperaturas alcanzando los 55ºC, lo que hace que su superficie emanen nubes de vapor creando la sensación de “olla a punto de ebullición”.

También se puede visitar el Inferno Crater, localizado en el norte de Nueva Zelanda,  un increíble cráter de color turquesa cubierto de vapor y que no deja de sorprender a todo aquel que lo visita.

Sea cual sea tu tipo de paisaje, lo más probable es que puedas encontrarlo en Nueva Zelanda. Pero realmente lo que distingue a Nueva Zelanda es que todo estos lugares impresionantes son fácilmente accesibles para cualquier viajero.

No dejes escapar la oportunidad de poder ver todos estos maravillosos lugares. Para ello, visita nuestra web y podrás encontrar el programa que tenemos para viajar a estas dos impresionantes islas (Isla del Norte e Isla del Sur), que conforman a Nueva Zelanda, acompañados por nuestro guía. O si lo prefieres hacerlo por tu cuenta, también tenemos un fly & drive por Nueva Zelanda. Tú decides… una cosa es verlo en fotos, pero nada se asemeja a la realidad.  Aquí te esperamos.

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