¿Quién ha dicho que solo existen los desiertos de arenas doradas por el sol? ¿Os imagináis desiertos rojos, blancos, naranjas e incluso negros? Aquí os presentamos algunos de ellos, todos sorprendentes:

 

Un desierto de arenas rojas

Considerado uno de los desiertos más bellos del mundo, el desierto de Wadi Rum también conocido como el Valle de la Luna, lo encontramos al sur de Jordania.

 

Declarado Patrimonio de la Humanidad en 2011 (UNESCO), sus arenas rojas y sus llanuras rocosas han sido el escenario de películas como Lawrence de Arabia (1962) o el Planeta rojo (2000). #algoinsolit

 

 

 

Arenas blancas

Pese a que a simple vista parece una pista de esquí, se trata de un desierto blanco. Las dunas del área protegida de Arenas Blancas en Nuevo México, Estados Unidos, son el campo de arenales de yeso más grande del mundo.

 

Estas dunas están formadas por diminutos granos de yeso cristalizado y erosionado por el viento. Su situación es clave en la composición de este paisaje ya que el hecho de que este desierto se asiente sobre la Cuenca de Tularosa tiene mucho que ver. Y es que hace miles de años esta zona era mar pero la acumulación de yeso la conviertió en el actual desierto blanco.

 

 

 

Erg Chebbi

Situado en Marruecos, Erg Chebbi abarca 22 km de largo por 5 km de ancho de dunas de alturas sorprendentes de tonos anaranjados y dorados.

 

 

 

Un desierto negro

Al sur de Mendoza (Argentina) se encuentra Payunia, un territorio apenas explorado donde hace millones de años los volcanes dejaron huella: un desierto de color negro.

 

 

María José Aviles

 

¿También te apetece viajar a algún desierto?

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