Cuando empecé a preparar mi viaje al Valle del Omo, en Etiopía, intenté documentarme al máximo sobre los grupos tribales que podía encontrar en el que es, sin duda alguna, uno de los mayores mosaicos antropológicos que puedes explorar en el continente africano y posiblemente, en todo el mundo. Como siempre, empujado por mi afición a la fotografía de contenido étnico, buscaba lo más puro, lo más remoto. 

 

Fue entonces cuando empecé a interesarme por los Surma y la existencia de una violenta lucha con bastones de madera, que esta tribu lleva a cabo cada año, una vez acabada la recolección de la cosecha. El Donga se convirtió de inmediato en uno de mis principales objetivos, tenía que ser testigo de uno de esos encuentros.

 

 

Esta tribu habita en un lugar de remoto acceso en el suroeste de Etiopía, a un paso de la frontera con Sudán asentados en las proximidades de un área aislada y prácticamente inaccesible del río Omo, afluente del lago Turkana, por lo que alcanzar su territorio me llevó cuatro días desde Addis Abeba. Yo era el único "farangi", es decir, el único hombre blanco del grupo. Tenía intención de pasar cuatro días con aquella tribu pero estaba dispuesto a modificar mi plan de ruta y permanecer con ellos más tiempo, para tener así la oportunidad de fotografiar un Donga.

 

Sin embargo, la suerte estaba de mi lado. La cosecha había sido magnífica y por tanto, las luchas se sucedían con más frecuencia en todo el valle. Enseguida tuvimos noticias de que una ceremonia iba a tener lugar en una planicie de tierra arcillosa, que no estaba lejos de nuestro campamento. Mi chofer que hablaba su lengua fue quien se encargó de negociar con los jefes de las aldeas que se enfrentaban aquella tarde, para que mi presencia fuera autorizada.

 

El donga no es tan sólo una tradición cruenta en la que los luchadores pueden ocasionarse graves heridas, poniendo en riesgo su propia vida. El donga es toda una ideología para los Surma, que defienden el honor individual y el de una colectividad. Los hombres demuestran su virilidad y los ganadores pueden acceder a más y más bellas mujeres. Pero además, la lucha es un medio para zanjar rencillas y apagar rencores entre sujetos de la tribu. Una vez terminada "todo debe quedar olvidado".

 

Miguel Ángel Corvinos,

Fotógrafo de expediciones en Africa www.africaenunclic.com

Extracto del borrador de mi libro “Viajes inacabados por el África subsahariana”

 

 

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