¡Hola a todos/as los/as viajeros/as! Soy Santi, un guía-coordinador de INSOLIT. Después de aterrizar, centrarme un poco (viajar es un placer pero también puede ser agotador), y reorganizar mi vida, he querido escribir un pequeño relato para explicaros cómo nos fue a todo el grupo durante el Festival Holi, que he tenido la oportunidad de vivir en primera persona con el grupo de INSOLIT. Aquí todo el país se tiñe de multitud de colores y donde también las diferencias entre castas, religión u origen desaparecen entre todos nosotros, permitiendo que las distintas capas sociales, jóvenes y mayores, ricos y pobres se esfumen como el humo. Todo el mundo está al mismo nivel, sin diferencias que nos separen.

 

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Podría haber escrito un diario completo de todo el itinerario, pero la verdad es que tal y como nos lo pasamos de bien todos ese día en Jaipur, he preferido centrarme sólo en él, si no os importa…

 

Durante nuestro traslado a Jaipur desde Chittaugarh, les comenté a todo el grupo que íbamos a tener la suerte de poder presenciar, e incluso, si alguno así lo quería, de participar en el Festival Holi tras nuestra excursión a Amber, que haríamos por la mañana siguiente. Claro que también les dije que tras esta excursión y llegada de nuevo a Jaipur, si así lo preferían, podíamos visitar Gator o pasear por el bazar, pero el grito unánime de “¡Holi! ¡Holi!” dejó bien patente lo que el grupo deseaba hacer al día siguiente. 

 

Pago por revivir el momento de ver de nuevo las caras de emoción que se les puso a todos al oír que así haríamos, y he de reconocer, que hasta yo me sentí conmovido ante la idea de vivir de nuevo este colorido festival. No importa las veces que haya estado en él; siempre es diferente, ya que por suerte he coincidido en diferentes ciudades durante los anteriores grupos que he coordinado a lo largo de estos años.

 

Hubo un chico del grupo que me preguntó qué se hacía realmente en ese festival y yo le contesté con un simple “lanzar polvos de colores y/o agua coloreada a todo aquel que esté a tu lado y sobretodo, divertirse uno al máximo”.

 

-¿Pero sin importar si es conocido o desconocido? -me volvió a preguntar con cara de asombro.

 

-Precisamente, la gracia de esto es poder hacerlo, sin importar si lo conoces o no- le respondí con una amplia sonrisa-. Por unas horas, nadie es más que nadie. No hay pobres ni ricos, ni nada por el estilo. Es una bonita forma de celebrar la llegada de la primavera y todo el mundo se unifica bajo el color.

 

Creo que tras mi respuesta le quedó bien claro lo que tenía que hacer al día siguiente.

 

Sobre la una del mediodía del día 13 regresamos de nuevo a Jaipur, tras nuestra visita al fuerte de Amber, tal y como estaba previsto en nuestra ruta. Puntualicemos que fue toda una odisea llegar hasta nuestro hotel, porque las calles ya comenzaban a estar ocupadas por grupos de gente que no dejaban de lanzarse polvos de color entre risas. Nuestro conductor, que conocía muy bien aquellas calles, tuvo que desviarse un poco del camino para llegar a nuestro hotel, donde almorzaríamos todos para luego cambiarnos de vestimenta. Como cada año, iba provisto de varias camisetas y túnicas blancas para repartirlas entre el grupo y que nadie tuviera excusas! El pantalón, que es otro cantar, aquí que cada uno se compre el suyo ;-)

 

En el Holi es casi una norma que vistamos de blanco, para que los colores resalten mucho más. Decidimos parar a comprar la ropa que faltaba a  la salida de Amber, en un puesto callejero.

 

Fue divertido ver regatear a los del grupo con el primer vendedor que se pararon pero que no bajaba tan fácilmente su precio. Tras varios minutos de lucha, acabaron pidiéndome ayuda y entre risas, les dije a todos que nos dirigiéramos a otro de los puestos. Estamos ante uno de los deportes nacionales del norte de India en todas  las grandes ciudades turísticas como Delhi, Agra o Jaipur: el regateo.

 

Recapitulando un poco, tras llegar a Jaipur, compras hechas y llenar nuestros estómagos, esta vez junto al hotel, ya que queríamos aprovechar todo el tiempo disponible para disfrutar del Holi.

 

Sobre las 2 y pico del mediodía, todo el grupo, vestidos de un inmaculado blanco, salió de lleno a las calles con una buena provisión de bolsitas de polvos Gulal de todos los colores (que también compramos en uno de los puestos callejeros a la salida de Amber). Nada más poner un pie en la calle, la primera que recibió un bautismo de polvo naranja por parte de un local que la sorprendió por detrás, fue la más mayor del grupo, pero no por ello la menos marchosa. Rosalía, junto a su marido Fernando, eran una pareja de Sevilla que nos podía tumbar perfectamente al resto de los jóvenes con la energía que tenían. 

 

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Entre risas y más risas, todos comenzamos a tirarnos mutuamente polvos, dejando nuestras vestimentas como si fueran un tutti-frutti de colores. Lo que más recuerdo con ternura y añoranza, fue lo precioso que me pareció al ver cómo el grupo comenzaba a mezclarse con el resto de los locales, y también otros viajeros sin importarles si eran ricos o pobres, hombres o mujeres, niños, adultos… Sólo había una regla: pasárselo todo lo mejor posible y divertirse por encima de todo. Calor, color, sudor, baile, risa, música, desprendernos de nuestros perjuicios…esto y más es el Holi!

 

Más allá de esta inolvidable experiencia, la India por supuesto no sólo es el Holi. Todo el país en sí es digno de visitar, y no exagero al decir que la India llega a cambiarte por completo. Cuando regresas de tu viaje, puedo asegurar férreamente que vuelves diferente a como marchaste. Tus ojos han visto cosas que se te quedarán grabadas de por vida en la retina, y el calor humano que te envuelve durante tu estancia allí puede hacerte sentir y reconocer que eres muy afortunado por haberlo vivido y entendido. Miradas, gestos, compartir, sentir, colores, la tierra, los fuertes…hay que poner los 5 sentidos. 

 

No sé, viajeros y viajeras, yo personalmente os recomiendo que alguna vez en vuestra vida hagáis un viaje a la India. Pero os aconsejo que vayáis con la mente y el corazón abiertos porque lo necesitaréis para comprender algunas cosas, sobre todo, aquellas que no son habituales en nuestro estilo de vida.

 

Aún así, estoy completamente seguro que la disfrutaréis tanto o más como yo, cuando viajo con alguno de nuestros grupos. Un saludo afectuoso,

 

Santi Álvarez – guía de Insolit en la India

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