Donde la tierra acaba y el mar comienza

 

Así describió Luis de Camões este precioso lugar. Ubicado a 18 Km. de Sintra, la N-247 nos lleva por una carretera estrecha salpicada de panorámicas increíbles, con bucólicas vistas sobre los abruptos acantilados. Llegamos al atardecer a Cabo da Roca, un fuerte viento sopla intensamente en este lugar a diario, estamos a 140 m. de altura del nivel del mar y aquí se alza desde 1772, el faro más famoso de la costa portuguesa.

 

En este abismo natural, el silencio toma otro significado: es el silencio del mar apenas perturbado por los silbidos de las olas y los murmullos del viento entrando por las cavernas esculpidas. Gracias a la fuerza del océano se ha labrado en los indomables muros del acantilado formas caprichosas. Se intuye la ausencia de marineros que zarparon en barcos y que jamás regresaron, se adivina el valor de navegantes que se convirtieron en héroes de la historia en sus esforzadas gestas transoceánicas.

 

Estamos en los confines de Europa, no en vano el Cabo da Roca es el punto más occidental del continente. Algo en la fuerza del viento nos avisa que más allá del horizonte los peligros acechan, algo en la luz del atardecer nos avisa que nos pongamos a cubierto en brazos deseados o al calor de la lumbre de una chimenea dentro del sereno faro.

 

 

 

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