Cobalto, mar y cielo y al final el color del desierto en Jiva.


Esos son los colores que visten a Uzbekistán si lo recorres de oriente a occidente.


Parece ser que es allí, en ese desierto donde nació Algorizmí, padre de los algoritmos, los guarismos y el álgebra que entró en nuestra piel de toro con la cultura musulmana después de que en el 711 Tarik desembarcara en lo que hoy es Tarifa.


El arte de decorar con todos los tonos de azul se extendió hasta Delft en Holanda. ¿Cuántos turistas españoles que van a los Países Bajos y traen zapatitos y jarras de recuerdo saben quién fue Algorizmí?.¿Cuántos pueden imaginar una ciudad como Xiva?. Yo me la imaginaba bastante parecida a lo que es aunque después de haber estudiado álgebra en mi primer curso de la universidad nunca pude pensar que un matemático musulmán, en las proximidades del mar de Aral, pensó y murió con ella y las estrellas porque:


¡Oh Señor! Esos hombres del desierto eran también excepcionales astrónomos.


En general, los musulmanes lo eran; no hay más que pensar en el observatorio de Jaipur en India y en el de Shajrisyabz en el mismo Uzbekistán.


El nomadismo que imperaba en este país y cuya impronta aún podemos observar en nuestros días se palpa en su artesanía, puesta de manifiesto en los atriles plegables y fácilmente transportables que se usan todavía y cuya estructura responde a una funcionalidad muy lógica: leer el Corán abierto sin que éste repose en el suelo pero con el lector sentado en la tierra con las piernas cruzadas ya que el libro sagrado no puede tocar el suelo.

 

Actualmente el país da sensación de amplitud y limpieza y aunque los salarios son bajos todo es barato, no se ven niños desnutridos y las mujeres se visten con tonos muy alegres: pañuelos y faldas de flores y zapatos de colores que me recuerdan las zapatillas de nuestras gitanas pero, ¡ojo!, todas llevan medias, generalmente color sepia.


En Bukara tuve de guía a una señora musulmana que, el día que fuimos a visitar la llamada Meca de Asia Central, me explicó la diferencia entre las mezquitas y los lugares de peregrinación: en las mezquitas sólo se va a glorificar a Alá y para pedir a Dios se va a lugares de peregrinación.


Tanto unas como otras son luminosos; esto es algo que siempre me ha chocado: los musulmanes no oran en lugares oscuros. Los católicos glorificamos y pedimos a Dios en el mismo sitio, que en la mayoría de las veces tiende a ser oscuro, ¿por qué?. Parece ser que está relacionado con el recogimiento y la introspección pero me siento más en contacto con Dios en un sitio iluminado.


Yo he asistido a una boda de musulmanes en India y los rituales duraron siete días pero en Uzbekistán coincidí en el restaurante de un hotel con una celebración de un matrimonio de musulmanes uzbecos que mezclaban viejos ritos uzbecos con la tradición musulmana y esto sí que es impactante; durante el tiempo que duró nuestra comida pude observar cómo la novia se cambió tres veces de vestimenta e iba saludando de mesa en mesa a todos los invitados. Ante mi asombro, pregunté a un camarero que amablemente me explicó que eso era tradición uzbeka y que la boda venía durando un total de veintiún días.


Me llamó la atención durante mi viaje que la única huella de la pertenencia de este país a la antigua Unión Soviética es la existencia de importantes institutos tecnológicos y facultades de medicina en Tashkent.

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