La complejidad de un país es lo que lo hace interesante. Son los contrastes, la cultura, el porqué de cada cultura y sus millones de formas para manifestarla. Un viajero lo entiende y es lo que lo mueve a conocer los diferentes destinos. Claro, existen diferentes tipos de viajero que buscan un mayor o menor grado de compenetración con la realidad local; pero el deseo de moverse de un lugar a otro siempre proviene motivación interna de ver más allá, de conocer algo nuevo, de ampliar el panorama, de absorber diversidad.

 

 

No es difícil para la mayoría responder en un segundo qué piensa cuando le preguntan sobre Brasil: carnaval, alegría, favelas y samba. Pero decirlo es una cosa y vivirlo es otra diferente.

 

En este país las posibilidades son infinitas, no sólo por su tamaño sino por su variedad cultural; hay tanto por descubrir que cuesta decidir por dónde comenzar. Una opción es salir vuestro hotel en Río de Janeiro hacia la Central do Brasil para subir al teleférico con destino al Morro da Providencia, la primera favela de Río y que dio origen al nombre favela. Allí, caminando entre callejones, podréis disfrutar la magnífica vista de la ciudad y luego visitar el proyecto social Casa Aarela. Continuando hasta la Ciudade do Samba (fábrica de sueños), donde se confeccionan los carros alegóricos de las escuelas de samba, es posible conocer uno de sus barracones. Es tan solo un recorrido de cuatro horas que recopila algunos temas representativos de Río de Janeiro, pero experimentarlo realmente os dará mucho más y definitivamente ampliará vuestra visión sobre la ciudad.

 

 

Julia Serrano

Corresponsal en Brasil

 

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